domingo, 1 de junio de 2014

Papirofobia ¡No quiero leer!

Papirofobia ¡No quiero leer! | Susanna Tamaro | Autoconclusivo | 15 páginas | Atlantida | Publicado en el año 2000


     

Leopoldo es un niño al que -como a muchos otros- no le gusta leer; lo único que quiere hacer es jugar y correr en el parque. Pero sus padres, convencidos de que así empezará a amar la lectura, quieren obligarlo a leer un kilo de libros por día! Terriblemente molesto ante tremenda injusticia, Leopoldo decide una mañana esca par de su casa. Y en una plaza conoce a un anciano que -al contarle fascinantes historias- lo hace descubrir algo que cambiará su vida




Este librito me lo regalaron hace muchos años, mas de una década seguramente, y hoy acomodando la estantería lo encontré.
Es un libro infantil, pero si alguno de ustedes tiene un hermano, primo, sobrino o cualquier otro chico al que quieran enseñarle y explicarle porque nos gusta leer, este es el libro perfecto.
Esta es la historia de Leopoldo, un chico de ocho años cuyos padres son libro-adictos e insisten en regalarle libros para todos sus cumpleaños, cosa que lo molesta porque él quiere unas zapatillas de deporte para poder correr. 
Sus padres preocupados porque no quiera leer, lo llevan al doctor que le dice que Leopoldo tiene papirofobia y la forma de curarlo es hacerlo leer cada vez mas y sacarle la televisión, los videojuegos y cualquier otra distracción.
Leopoldo, harto de los libros y de las pesadillas que le ocasionan, se escapa de su casa. 
En su escape, llega a una plaza y se encuentra con un ciego. 
El ciego le cuenta que ha vivido incontables aventuras, que recorrió el mundo entero mas de dieciocho veces antes de que le robaran la visión, pero que lo único que lamentaba era no haber terminado de leer un libro. 
Leopoldo decide acompañarlo a una librería y terminar de leerle aquel libro, pero cuando llegan, pasa lo que siempre cuando habré un libro: todas las letras se mezclan frente a sus ojos. Y la vendedora se da cuenta de porque Leopoldo no puede leer, porque es miope. 
El ciego lleva a Leopoldo a su casa y les dice a los padres que necesita anteojos, por lo que ni bien tiene sus lentes nuevos, Leopoldo quiere leer el libro que el ciego nunca termino.
Cuando termina, va a buscarlo a la plaza para contarle el final. Entonces el ciego le confiesa que nunca fue un marinero ni un viajante en la realidad, que todas las aventuras las había vivido mediante libros, pero que ahora en la ceguera y gracias a todo lo que había leído su imaginación le pintaba un mundo entero frente al banco de la plaza. 
¿Porque se los conté entero? Porque es un libro que tiene su magia solo cuando leemos la historia completa. Leopoldo es un chico de ocho años normal, lo ultimo que quiere es sentarse a leer, quiere ir a los parques, correr, jugar. Hasta que se da cuenta gracias al ciego y a un libro que lo atrapo, lo mucho que se puede vivir a través de las hojas. 
No se piensen que voy a empezar a llenar el blog de reseñas de libros infantiles, a pesar de que para mi suerte me han enseñado lo bonito de leer desde muy chica, pero cuando me encontré con este libro pensé la cantidad de chicos a los que nunca les enseñan todo lo que puede sentir y conocer con una historia. 
Además, anótenlo porque se que muchos de ustedes son libro adictos y sus hijos probablemente sean Leopoldos. Y esta es una historia bonita para explicarle a un niño porque nos gusta tanto la lectura. 
Las ediciones de este libro, por lo menos las que yo he visto, todas son ilustradas (por Nora Hilb) y tapa dura. 

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