sábado, 12 de marzo de 2016

Una noche con ella

Una noche con ella | Anabella Franco | Nada más que una noche (1/2) | 320 páginas | Vergara | Para comprar click aquí.

     

Helena es el deseo de muchos, pero no puede desear ni sentir. El pasado ensombrece su alma: si hay una vida feliz parece solo reservada a los demás. Solo un ángel negro, un alma oscura como la suya, podrá adentrarse en su conciencia y despertar en ella sus fantasías más ocultas.Mariano, un hombre solitario y sin afectos, encuentra en Helena a su reflejo. Y lo que comenzó como un juego de seducción y negocios, les planteará un desafío: ¿podrán dominar los sentimientos o terminarán por quebrar las reglas? ¿Aprenderá Helena que existe el placer y Mariano, que no es tarde para amar?



Anabella Franco siempre es una apuesta segura en cuanto al romance y también en género erótico, siempre tiene tramas buenísimas y una gran narración y esta novela no es la excepción.
Es en cierta forma una segunda parte, pero yo lo definiría más como el libro complementario de Nada más que una noche, con la misma caja de personajes pero con una historia completamente independiente.
Helena, la hermana de la anterior protagonista, es una chica endurecida por la vida, creció en una familia marginal, comprar droga era más importante que las vacunas de su hermano y creció traumada por los acosos y abusos de su padrastro.
Nunca ha llegado a violarla, pero cuando lo intenta y termina huyendo cuando su hermana se desmaya, se da cuenta que nadie va a protegerla, que está sola en una vida salvaje y que no quiere que sea su padrastro quien la haga mujer. Entonces tiene una idea simple, si ella tiene sexo con cualquiera su padrastro ya no va a desearla, y en cierta forma funciona.
Pasa poco tiempo para que su cruel pasatiempo se vuelva un trabajo y así es como la pobre y desesperada Helena se vuelve una prostituta en las frías calles de Buenos Aires.
Usada, apagada y viviendo por la simple inercia de respirar, Helena conocerá a un cliente que la asusta y la despierta como nunca había pasado.
Ella es una prostituta hermosa que es deseada por muchos pero jamás siente deseo por nadie y ahí es donde Mariano encuentra su desafío.
Drogas, abusos, sexo, desafíos y un amor insipiente y extraño que surge entre dos seres oscuros.

Antes de continuar con la reseña, los invito a leer mi entrevista con la autora aquí y la reseña del primer libro por acá.

¿Qué me gusto?

Como dije, Anabella siempre es una apuesta segura porque puede escribir escenas eróticas sin abusar del verga-cada-dos-palabras que lamentablemente es recurso usual de varios escritores. ¿Hay sexo? Si, después de todo es una prostituta y su cliente, pero de una manera mucho más especial, más limpia, con una trama que da sentido a cada escena erótica y no lo hace a modo de relleno. Es una trama espectacular y una narración muy buena.

Anabella Franco, sus novelas mejor dicho, son de los mejor que he encontrado en el género erótico, por lo mismo que mencionaba antes. El sexo se ha vuelto un método de publicidad barata por lo que el sexo en los libros se sobrevalora mucho, como si solo fuesen hojas y hojas de porno para vender y se llegó al punto donde se olvida que el sexo, con una gran trama detrás, puede ser parte de una buena historia. El punto es darle un sentido a esa escena y Una noche con ella tiene mucho sexo, si, pero no al azar, dos personajes que viven el sexo como algo autodestructivo y se vuelve algo evolutivo y muestra un cambio gradual en los personajes a través de algo que ha marcado sus vidas, especialmente en Helena donde siente cada relación como una violación y es una tortura para ella estar con un hombre.

Normalmente los libros eróticos son cosas de una sola lectura, se leen rápido, gustan o no y ya, pero no son cosas que re-leemos porque no tiene sentido, pero yo he leído este libro algo de tres o cuatro veces y no aburre, es una gran historia y son unos personajes muy interesantes.

Hablando de personajes, usualmente en las novelas románticas los secundarios giran en torno a los primarios, pero en este caso hay un mundo relativamente grande de personajes, manejados durante la primer y esta segunda novela, y son personajes que aportan muchísimo a la historia, tales como el padrastro, la madre,  el hermanito, los propios Nick y Lavinia -de la primer novela- y siempre esta bien eso porque nos dejan respirar de las relaciones amorosas conflictivas, además de agregar mucho realismo.

Me gusta que no sea una historia de te-conozco-te-amo-somos-perfectos, en plan Taylor Swift con su escuadrón de chicas superpoderosas y sus novios super sexys. Acá tenemos una historia jodida, sufrimientos, traumas y una necesidad enorme de romper el techo con los puños con tal de que entre algo de luz entre tanta oscuridad.
Citando la entrevista, la autora los describió de esta manera: "Mariano ve en Helena su propia oscuridad, su propia muerte en vida, y así los dos, desde un fondo muy oscuro, pueden renacer, porque no hace falta ser un ser de luz para la felicidad."  

Helena es uno de mis personajes favoritos de toda la literatura contemporánea argentina, le tengo cariño por ser una luchadora, por hacer lo que haga falta para sobrevivir, y no en los juegos del hambre ni con robots o ordenes sociales posapocalipticos sino con la realidad que enfrentan muchas mujeres en las calles y que además de lidiar con la vida que les toco y los hombres que abusan muchas veces de su poder de "dueños" de ese cuerpo para hacer mucho más de lo que deberían, sino que también lo hacen con el prejuicio que las caratula como putas, zorras y rameras sin siquiera pensar que las llevó a pararse en esa esquina.


¿En conclusión?

Un libro, una bilogía en realidad, muy buena, muy recomendable para aquellos que aprecian el género erótico con mucha trama, buenos personajes y un romance sin clichés ni frases trilladas. Anabella Franco, de nuevo, nos presenta una novela que le hace justicia a su reputación.



“No es que no me guste tu voz. Es que el silencio es lo más difícil que una persona puede regalar, porque asusta…”

“Lo que nadie sabe es que yo no quiero que me cojan, que nunca en la vida voy a saber lo que significa hacer el amor porque no soy capaz de gozar con una sola caricia. ¡Porque cada vez que me tocan siento que me violan!...”

“—Me gusta tu voz, me gusta tu piel, pero no me gusta tu mirada. —Suelen decirme que tengo lindos ojos. —No hablo de tus ojos, que son preciosos. Hablo de lo que expresa tu mirada…”

“¿Ves esta autopista? La vida se le parece. La vida es una carrera y cuando te das cuenta de que estabas corriendo, se te acaba…” 

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